La cosa está malita en las economías domésticas pero la gente siempre encuentra el hueco para colorear una sonrisa en estas circunstancias.
Ahora que parece que los precios del preciado líquido se han moderado un poco -demasiado poco, es verdad-, le doy salida a esta viñeta. Real como la vida misma.
El tiempo pasa… pero el “oeste” sigue lleno de pistoleros. Y siguen robando a diestro y siniestro. Aunque ahora el que nos apunte con la pistola no sea el que se embolsa el botín.




