Aquí me encuentro, parafraseando esa inolvidable canción popular, “…triste y sola, sola se queda Fonseca…” (ver video), que nunca falta en el repertorio de cualquier tuna. Y es que esta mañana he entrado en la web de invertia y me he encontrado con el siguiente titular: “Las bolsas europeas desconfían del rebote neoyorkino y abren mohínas“.
La periodista firmante, por casualidades de la vida se apellida Fonseca, es capaz de dar una patada al diccionario -lo correcto es neoyorquino, y es que el que tiene boca…-, a la vez que encuentra un calificativo culto, brillante y diferente a lo común -mohínas-. Como quiera que siempre escuché el calificativo mohíno referido al toro, he decidido aprender un poquito más. Veamos que rezará la próxima edición del diccionario de la RAE:
mohíno, na.
(Del ár. hisp. muhín, y este del ár. clás. mahīn, ofendido, vilipendiado).
1. adj. Triste, melancólico, disgustado.
2. adj. Dicho de un macho o de una mula: Hijo de caballo y burra.
3. adj. Dicho de una caballería o de una res vacuna: Que tiene el pelo, y sobre todo el hocico, de color muy negro. U. t. c. s.
4. m. rabilargo (‖ pájaro).
5. m. En el juego, aquel contra el que van los demás que juegan.
6. m. En el juego del revesino, partido que se hace al jugador contra el que van los demás, dándole algunas ventajas o exenciones.
tres al, o contra el, ~.
1. exprs. U. para significar la conjuración o unión de algunas personas contra otras.
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Según parece, las bolsas europeas han abierto la sesión tristes y melancólicas. No tardará mucho en encontrar encaje la tercera acepción. ¿Por el tema del color negro? Sí, eso también. Pero es que al paso que van, nadie se va a querer acercar a los mercados bursátiles, cual toro. Lo que es indudable es que esa mohína situación ya se ha llevado por delante a muchos inversores. Es lo que tiene arrimarse. Por no comentar que la Bolsa se van a quedar como Fonseca, sola. Al final va a resultar que nada es casualidad.




