NYC 8: Hopper, guacamole y memoriales fotonocturnos (Washington D.C. 2ª parte)

[Capítulo anterior: NYC 7: De Nueva York a Washington D.C. Un sábado en la capital del imperio
Primer capítulo: Volando voy…(NYC 1: SeguridaZ a tutiplén)]

Recogemos nuestras mochilas y dejamos el hotel. Aparcamos en pleno National Mall, a mitad de camino entre el Capitolio y el monumento a Washington.
ardilla en washington dcBuscando un sitio para desayunar, y tras dejar atrás a una ardilla que está dando buena cuenta del suyo, nos topamos con un restaurante mexicano que apuntamos en la agenda para la hora de comer. La odisea en busca del desayuno termina en un sitio que resulta “demasiado” americano. Nada de unas sencillas tostaditas en la carta. Alimentación a base de calorías. Su zumo de naranja natural, mitad cubitos de hielo, no consiguió que recuerde el nombre del sitio.

Nos dirigimos a la National Gallery. Aquí, en Washington, el bolsillo agradece que los museos sean gratuitos. El museo está dividido en dos edificios.

vista aerea national gallery

El edificio oeste (izquierda de la imagen), de corte arquitectónico neoclásico, alberga cuadros de maestros como Rafael, Monet, Van Gogh, Rembrandt, Velázquez… También exhibe escultura en su interior -además de un patio externo- y exposiciones temporales. Una de ellas es, en la fecha de nuestra visita, de fotografía sobre la vida americana. Bastante mala, para mi gusto. Se salvan un par de instantáneas.
El edificio este es de corte más moderno, como el tipo de arte que en el se expone (Picasso, Matisse, Warhol…). El plato estrella de este edificio está entre sus exposiciones temporales. Se trata de una completa e interesante retrospectiva sobre Edward Hopper. Este americano es el pintor favorito de Merce, que me recomienda el cuadro que viene bajo estas líneas. A mi me gusta. Es sencillo. Tiene una mirada “muy fotográfica”. Como muestra os dejo su obra Nighthawks.

hopper nighthawks

En el amplio hall del edificio este, suena música en directo a ritmo de jazz.

restaurante oyamel washington dcSon casi las cinco de la tarde. Hay hambre. Acudimos a nuestra cita con el restaurante mexicano Oyamel. Bien situado (401 7th Street NW, Washington, DC; ver mapa). Ajustado de precio. Pedimos una coca cola, unos jarritos para picotear, un guacamole para compartir, un taco de pollo y otros tres platos, todo por 52 dólares. El guacamole lo preparan delante de ti (video abajo).
El jefe de cocina y uno de los dueños resulta ser José Andrés, el “famoso” cocinero. (En la página web del Oyamel están sus diferentes menús para comer, cenar, brunch… con precios y otras informaciones útiles como la forma de reservar si se pretende ir a horas más “normales” que la nuestra).

(si no lo ves, está aquí: http://es.youtube.com/watch?v=bR9eL3fL8ho)

Salimos del restaurante en busca del Hirshhorn Museum. Los museos cierran pronto así que llegamos a tiempo para dedicarle media hora antes del cierre. Nada del otro mundo. Nada nos llama la atención por su calidad –a mi me ha servido para ilustrar mis artículos sobre arte moderno sobrevalorado-. Nos invitan a dejar el museo cuando acaba de anochecer. Las esculturas que rodean este edificio circular no pudimos verlas porque la vigilante nos espanta.

Como el día anterior murió la batería de mi cámara, antes de dejar Washington, mientras Carmen y Merce van a visitar el memorial dedicado a los veteranos de la guerra de Korea, yo me dedico ha hacer algunas tomas digitales nocturnas de los memoriales: el de Segunda Guerra Mundial, el de Lincoln, el de Vietnam y el monumento a Washington.

luz que fluyewashington monument

Acabado el tiempo de las fotos, vamos en coche a visitar el memorial de Iwo Jima (la foto en este post). Algo más retirado, al otro lado del río Potomac, junto al célebre cementerio de Arlington (Virginia). En la base de la escultura, que reproduce la famosa fotografía de los soldados levantando la bandera, hay inscripciones con el nombre y la fecha de las guerras participadas por EE.UU. No está actualizado, su intervención en Somalia es la última inscrita. Resulta “curioso” el enorme espacio en blanco que queda libre para rellenar.

No hay tiempo para más. Nuestra “Carmin” (Garmine en realidad), la voz del gps, nos guía de vuelta a nuestra casa en New Jersey. Mañana toca seguir descubriendo la “capital del mundo”.

[Próximo capítulo: Un día en las alturas]

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