Viaje a Japón 00. Prólogo segunda semana

[Ir a Prólogo primera semana]

Hoy me he animado a escribir la segunda parte del prólogo resumen del viaje a Japón. Hecho esto, iré escribiendo el día a día con todas las anécdotas, precios, detalles…

Día 08. Tokyo: Ueno, Nippori, Shinjuku y Shibuya.
Ha llegado la hora de explorar la capital. Vamos a empezar por un par de barrios cercanos a nuestro hotel. En Ueno paseamos por el parque donde nos encontramos artistas callejeros (foto abajo izquierda) y nos dejamos llevar por los sonidos, olores y colores del mercado de Ameyoko.
Después llega nuestro estreno en la línea circular Yamonote. Hicimos parada en el tranquilo barrio de Nippori, antes de encontrarnos con la modernidad y los rascacielos de Shinjuku. Para ver la ciudad desde lo alto fuimos al edificio de las oficinas municipales del barrio. Para comer, acabamos en una taberna japonesa bastante curiosa, donde comimos una especie da cayos. En Shuinjuku hay cabida para algo más que rascacielos, está el barrio rojo en Kabukicho, la calle electrónica (foto central), manzanas de lujosas tiendas, y la propia estación de trenes que es una de las más concurridas del mundo.
Otro viajecito en Yamanote y llegamos a Harajuku. A estas horas queda poca gente estrafalaria pero no deja de haber bastante ambientillo en Takeshita-dori.
Desde allí, recorremos toda la calle Meiji-dori hasta Shibuya. Nuestra intención es contemplar el espectáculo de la gente atravesando el cruce más concurrido ¿del mundo?
De vuelta a nuestro barrio, acabamos cenando de rebote en otro sitio pequeño y muy japonés. Incluso un grupo de simpáticos trabajadores locales (foto derecha) se pago una ronda.

08-tokyo-ueno-shinjuku-shibuya

Día 09. Tokyo: Asakusa, Shibuya, Akihabara.
Comemos nuestro desayuno de camino a Asakusa. La zona que visitamos no es muy grande pero le dedicamos toda la 09-asakusa-templomañana. El templo de Senso-ji (a la derecha la pagoda de cinco alturas del complejo), el santuario de Asakusa y nos dejamos atrapar por los puestos de la calle comercial que lleva hasta el templo, Nakamise-dori, donde venden todo tipo de productos artesanales y de comida. Hace un día lluvioso y decidimos comer fideos fritos calentitos en una especie de caseta callejera. Saben ricos, ricos.
Dejamos Asakusa y atravesamos toda la ciudad para volver a visitar Harajuku, con la intención de visitar el templo Meiji-jingu, además de contemplar el ambiente sobre el puente Jingu-bashi en busca de chicas vestidas de lolitas y esas gentes estrafalarias. La intención se quedó en eso. Cosas de los horarios de cierre. ¿Qué hacer? Atravesamos otra vez la ciudad para dar una vuelta por Akihabara, el barrio electrónico por excelencia. Allí echamos la tarde entre luces de neón, cotilleando en el interior de las salas de juegos recreativos y dando una vuelta por la tienda más grande de electrónica. Ocho plantas en una sola tienda, y una última llena de restaurantes donde cenamos.

Día 10. De los enormes atunes de Tsukiji en Tokyo, a la iluminación nocturna de Kenroku-en de Kanazawa.
No es broma. El despertador suena antes de la cinco de la mañana. Hoy nos toca dejar Tokyo y no podemos marcharnos sin visitar el enorme mercado de pescado al por mayor de Tsukiji (es como visitar Mercamadrid, pero ocupado mayoritariamente por pescado; foto abajo izquierda). Admiramos como miman y despiezan gigantes atunes. Mientras recorremos los pasillos esquivamos las decenas de carros transportadores que los recorren. Menudo cuenco de arroz con sushi fresco desayuné. Delicioso y fresco en el propio mercado. Hay espacio para verduras, setas o carne, pero el pescado ocupa la mayoría.
Salimos del mercado y camino del Palacio Imperial nos topamos con una calle llena de banderas españolas. Cinco minutos después, pasó delante de nuestras narices una comitiva con el coche que llevaba a los reyes de España camino del Palacio. Hicimos la foto de rigor del puente de Niju-bashi y el palacio al fondo (foto central) y fuimos en busca de nuestras mochilas al hotel. Tenemos reservada la noche en Kanazawa, a 500 kilómetros de Tokyo. Una vez, allí, nos encontramos con que hace un par de días que han inaugurado la iluminación que ponen durante sólo dos semanas en el jardín de Kenroku-en (foto derecha). Allá que vamos. No teníamos prevista esta visita nocturna y hace frío, pero el jardín iluminado es sensacional y merece la pena. Nada mejor para entrar en calor que relajarse en el baño caliente de nuestro hotel, Shibaya Ryokan. El problema viene después. Son las 22.15 horas y sólo encontramos un sitio abierto para cenar en los alrededores de la estación de tren.

10-tsukiji-palacio-imperial-kanazawa

Día 11. De Kanazawa a Takayama, pasando por Shirikawago.
Kanazawa. Primero nos pasamos por Higashi Chaya-gai, el barrio de las geishas, con sus casas de madera y celosías resulta encantador. Luego nos acercamos al jardín de Kenroku-en (foto abajo izquierda), donde coincidimos con muchos grupos de japoneses siguiendo a sus chicas/guía-bandera. Pierde un poco con la masificación pero sigue mereciéndose ser considerado uno de los tres jardines más bonitos de Japón. Hacemos una breve incursión por los barrios de Katamachi y Nagamachi.
A Carmen y a mí nos encanta visitar los mercados allá donde viajamos. Aquí le toca al de Omicho, excelente lugar en el que comer picoteando en los puestos algún pinchito de calamar o una especie de croquetas rellenas de cualquier marisco.
Luego llego el precioso (incluso entre sueños) camino a Shirikawago. Se pasa por valles y montañas siempre llenos de árboles de todos los colores imaginables. Shirikawago merece la visita. La razón son las casas con inclinados tejados a dos aguas hechos de paja (recibe el nombre de arquitectura gassho-zukuri; foto central). Cae la noche, todo cierra. En una hora, el autobús nos pone en Takayama. La chica joven de la recepción del hotel Rickshaw Inn (nuestra habitación en foto de la derecha) nos recomienda un sitio donde se puede probar la ternera de la zona, Hida. Sólo diré que se deshace en la boca como ninguna otra que haya probado.

11-kanazawa-shirikawago-takayama

Día 12. Takayama y sus mercados, marionetas, calles… Para acabar ante el torii flotante de Miyajima.
Por un día nos damos un capricho y desayunamos en el hotel. La guía dice que los mercados callejeros locales los desmontan a mediodía así que nos paseamos por el de Miya-gawa, a la vera del río homónimo. Elegimos visitar la Shishi Kaikan porque la entrada incluye representaciones de los tradicionales títeres karakuri. La sala de exposiciones alberga centenares de máscaras de león.
El resto es pasear por las tranquilas calles del centro (foto izquierda), entre casa de mercaderes y destilerías de sake. A pesar de que hay un par de calles bastante concurridas, Takayama no pierde ese aire de tranquilidad.
Ponemos rumbo a Miyajima. Pasamos del tren regional al shinkansen hasta Hiroshima. Y del tren local al ferry hasta Miyajima, donde nos espera la torii flotante sobre el mar (puerta de entrada al santuario sintoísta que está en la orilla). Son las ocho de la noche. Está iluminado. Miyajima está casi desierta pero aún hay barcos con turistas a bordo pasando bajo la puerta roja (torii; foto derecha).
Hemos pasado del mejor alojamiento del viaje al peor. Dormimos en el ryokan Mizuha-so. No tiene ni un cartel en la puerta. El toque de queda es a las diez, así que nos salimos rápido a cenar. No hay mucho donde elegir. Acabamos cenando comida moderna (de esa con presentación y en pequeñas cantidades), mientras conversábamos con el dueño de uno de los hoteles de lujo de Miyajima.

12-takayama-miyajima

Día 13. Miyajima, Hiroshima y una noche en Dotomborii (Osaka).
Empezamos nuestro día frente al torii flotante de Itsukushima-jinja (foto izquierda). Nuestro plan para la mañana consiste en subir al Monte Misen, la cima más alta de la isla. Buscando un sitio para desayunar, nos encontramos dos cosas: la cuchara más grande del mundo y un autobús gratuito para llegar al teleférico que hará el trabajo por nosotros y nos acerca a sólo veinte minutos a pie de la cumbre del Misen. Desde arriba hay una bonita panorámica. Se supone que hay monos por el camino. Los carteles recomiendan que se suba sin mochila y sin cosas sueltas, salvo la cámara de fotos, para evitar que los monos se apropien de ello. Los monos debían tener el día libre. Sólo nos cruzamos con cervatillos. Aquí, como en Nara (día 3), andan a sus anchas.
La bajada la hacemos a pie en poco más de una hora. Es un paseo muy agradable.
Unos fideos nos sirven para reponer fuerzas antes de volver en ferry a Hiroshima. Nuestra mirada se fijó primero en la cúpula que simboliza a la vez el efecto destructor de la bomba y la resistencia (foto derecha). Después visitamos el museo de la Paz. No conviene olvidar lo que ocurrió aquel 6 de agosto de de 1945 y las consecuencias que aquello tuvo para tantos miles de personas.
En el centro de información llaman para hacernos una reserva en Osaka. Allá que vamos, concretamente al hotel Kinki (el nombre es verídico). El hotel está a solo cinco minutos de la estación de trenes de Osaka y a pocas paradas de metro de la zona de Dotomborii, la zona con más ambiente nocturno de la ciudad. Para nosotros, el amiente se reducirá a dar una vuelta para cenar en un restaurante de okonomayaki que ocupa cuatro plantas.

13-mijayima-hiroshima

Día 14. Kyoto. Entre bosques de bambú, mercados exóticos y templos nocturnos.
Kyoto está a sólo veinte minutos en shinkansen de Osaka. Nuestro último hotel en Japón es el ryokan Seiki. El check-in no se puede hacer hasta las tres de la tarde, así que al llegar dejamos las maletas en recepción y nos vamos a pasear por los alrededores del bosque de bambú de Arashiyama (foto izquierda) y visitamos el templo Tenryu-ji.Se puede echar una mañana entera paseando por la zona.
Segunda parada. De vuelta al centro de Kyoto, nos recorremos dos veces el mercado de Nishiki de punta a punta. No podía falta nuestra visita aquí. Debo reconocer que no sé que es la mitad de las cosas que venden aquí (foto central). Los carteles con los nombres en japonés no me dan pista alguna. Cae la noche.
Luego nos pegamos un buen paseo recorriendo Kawaramachi y sus galerías comerciales, Pontocho y sus restaurantes con clase, el barrio de Gion en busca de Geishas que no encontramos, para finalmente subir al templo Kodai-ji y visitarlo iluminado (salas, árboles, estanques y un pequeño bosque de bambú; foto derecha).
Terminamos cenando en la estación de trenes, en el único restaurante, un italiano, que está abierto pasadas las 22.30 h.

14-kyoto-bambu-nishiki-kodaiji

Día 15. Koraku-en (Okayama), castillo de Himeji y reflejos dorados en Kyoto como despedida.
Para el último día tenemos reservadas dos visitas que estaban planeadas para nuestro viaje ente Hiroshima y Osaka. Entonces no hubo tiempo.
Primera estación: Okayama. Visitamos Koraku-en (foto izquierda), señalado como otro de los tres jardines más bonitos del país. Es temprano y está casi vacío, aunque ya hay alguna familia con los niños vestidos de ropas tradicionales. Un vistazo desde lejos del castillo negro de Okayama (conocido como castillo del cuervo) y al tren.
Próxima estación: Himeji. Todo el mundo opina que su castillo es el más bonito del país (foto central). La estructura aún es de madera. La torre principal, del homenaje, tiene cinco plantas que se visitan descalzo. La hora de comer nos pilla al terminar la visita a la torre. La explanada frente al castillo es un entorno inmejorable para comernos el bocata con el chorizo ibérico que aún conservamos.
Última estación: Kyoto. Tenemos que elegir que templo visitar antes de que anochezca. Está claro, es el templo dorado, Kinkaku-ji. El reflejo del templo en el lago con la luz del atardecer es un final perfecto para cualquier aventura viajera (foto derecha).
Antes de nuestra última cena, compramos algún regalo de recuerdo en las galerías comerciales de Teramachi y Shinkyogoku.

15-okayama-himeji-kyoto-kinkakuji

Día 16. Fly back home.
Nuestra experiencia japonesa termina. Nos levantamos con el tiempo justo para correr a coger el tren al aeropuerto. Son dos horas de trayecto hasta Kansai. La isla artificial sobre la que se asienta el aeropuerto. Luego vendrán doce horas de vuelo a Ámsterdam y otro avión a Madrid. Allí nos están esperando Sandra y Sergio. Estamos de vuelta a casa.

[Ir a Prólogo primera semana]

Anuncios

One Response to Viaje a Japón 00. Prólogo segunda semana

  1. haz clic aqui dice:

    Gracias por compartir con todos nosotros toda esta practica información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este post.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: