#411. Un fin de semana en Lerma, Vitoria y Arrarats

Durante los últimos cinco años, cada vez que la carretera A-1 era paso obligado a la altura de Lerma, he pensado que quería conocerla. Siempre que he dejado a un lado la ciudad era de noche. Lerma siempre estaba ahí. Iluminada. Majestuosa desde la autopista.

palacio-ducal-lerma-parador-turismo-200pxOtro tema que también me rondaba la cabeza desde hace años era el deseo de hacer noche en un Parador Nacional de Turismo.

Aquel viernes me llegó algo de insipración divina. Me pareció que juntar ambos anhelos era la combinación perfecta para una escapada de fin de semana.

(El fin de semana en video)
(si no lo ves, está aquí: http://www.vimeo.com/4308962]

Viernes
Desde Madrid, uno se planta en un par de horas en la Plaza Mayor de Lerma.
Alojarse en un sitio como el Palacio Ducal es algo diferente a lo normal. Un lugar con historia detrás. Un lugar desde el que, según la web de turismo local, un día se gobernó el mundo.

411-habitacion-parador-lerma-200pxNos registramos. La 414 es grande. Abuhardillada. Un poco de otra época.
Después de relajarnos salimos a cenar. Si algo hay en Lerma, además de monumentos, son asadores. Después de recorrer varios en busca del adecuado, tomamos la decisión de meternos en un barecillo. Yo tengo antojo de cordero asado, así que la cosa se queda en una tapa.
Para ser viernes, no hay mucho ambiente en los asadores. Una mesa ocupada en cada uno. Con razón no he tenido problemas para reservar el Parador unas horas antes, aunque el sábado sí está completo.
Acabamos en un asador que está en la misma Plaza Mayor, en el lado opuesto al Palacio Ducal. Nos atrae la apariencia y resulta que en el interior nos encontramos cuatro o cinco mesas ocupadas. Buena elección.

lechazo-asador-de-lerma-200pxLa cena. Una ración de queso curado de la provincia. Mmmh. Una de setas variadas al ajillo. Simplemente exquisito. Una ración de lechazo (con su carnet de identidad y todo, ver foto derecha). Rico tambien.

Creo que esperaba un lechazo peor. Menos tierno y más seco teniendo en cuenta la nocturnidad de la
visita. Además he de añadir que la ración que pedimos era individual y nos sirvieron un cuarto de los que entran en la doble. Nos enteramos porque después de tanto comer y a la vista del tamaño, pregunté por curiosidad que si era una ración normal y la simpática camarera contestó que, por no estropearlo, la pusieron así. Todo un detalle.

Todo ello, acompañado del pan de rigor, y regado por agua y un roble de Prado de Rey (ribera del duero). El precio para dos: 39 euros.

Sábado
Despertarse en un Palacio no cuesta mucho trabajo cuando espera un deasyuno delicioso. De esos de buffet libre. Para acabar harto, vamos. Embutidos ibéricos, chistorra, huevos revueltos o fritos, migas, queso curado o fresco, salmón, bollería fresca, repostería casera…
Después del desayuno, damos una vuelta por el Palacio Ducal. Excepto el patio interior, el resto de las estancias están reservadas a los huéspedes.

escalera-principal-palacio-ducal-lerma-200px  interior-palacio-ducal-lerma-200px

Hay que reconocer que el Duque se lo montó bien. La ciudad de Lerma conserva un conjunto monumental fantástico. Se respira que hubo dinero y poder. La Plaza Mayor, el convento, el monasterio, arcos frente a la ribera del Arlanza, la colegiata, el arco de la cárcel…

arco-de-la-carcel-lerma-200px  colegiata-san-pedro-lerma-200px

Volvemos a la carretera. Rumbo al norte. De camino, reservamos una casa rural en el valle navarro de Basaburua. No conocemos Vitoria y pilla de paso. Se acerca la hora de comer. Son las dos de la tarde. Allá que vamos.
Vitoria huele a carmen-y-rub-en-vitoria-200pxcarnaval. Familias enteras disfrazadas recorren sus calles. Paseando por su almendra medieval se me hace una cuidad encantadora.
Como no podía ser de otra forma, comemos a base de pinchos en la zona del Ensanche. Para nuestra sorpresa, los bares están vacíos aunque aún no son ni las tres de la tarde. Las camareras nos comentan que de lunes a sábado, la gente come temprano, y mayoritariamente en casa.

Y vuelta al coche. Nuestra parada final será la casa rural Kaaño Etxea, en el término municipal de Arrarats (Navarra). Está en una zona preciosa, a 700 metros de altitud, aislada. La casa es un proyecto personal de Elena y Patxi. Está construida artesanalmente, en base a principios de bioecología y feng shui. Son tres plantas. Ellos viven en la tercera.
Patxi nos recibe y nos da una breve explicación y algunas recomendaciones. Nos enseña nuestra habitación, que tiene una vista privilegiada del valle.
Antes de caer la noche, damos un paseo por los alrededores entre alarces, robles y otros árobles que mi incultura me impide identificar.

Encontrar un sitio para cenar se convierte en una pequeña odisea porque casi todos los pueblecitos cercanos carecen de bares o posadas. Sólo necesitamos un sitio donde nos pongan una ensalada de tomate y algo ligero. Después del cordero del viernes, el desayuno de buffet y los pinchos, no tenemos mucha más gana. Acabamos en Larraintzar. El pueblo más grande de la zona. Cenamos en La Posada. Sólo hay un menú de fin de semana por 26 euros. Inluye cuatro entrantes para picotear, un segundo plato para hartarse de comer y el postre. No es que resulte barato, pero lo que se paga se come.

Hora de dormir.

Domingo
A la mañana siguiente… Amanece nublado. Una pena porque la habitación está orientada al este. Desayunamos a la vez que los otros huéspedes de la casa. Una simpática pareja de vascos con un par de criaturas que se lo pasan pipa con Izar (hijo de Elena y Patxi).
Además, disfrutamos de la ponys-valle-basaburua-200compañía de Elena que nos explica más cosas de la casa, del proyecto, de la vida allí. Muy agradable. Un punto más para la casa.

Queremos dar un paseo por un par de zonas que nos pillan de paso, camino a Pamplona. Nos cruzamos con un grupo de “ponys”. Después hacemos otra breve parada para contemplar un roble centenario, el de mayor perímetro de Navarra. Esta en el pueblo de Juarasats.

robledal-de-orgi-navarra-175Por último, entramos al robledal de Orgi. Un sitio bonito. Ideal para pasear en plan familiar. La idea era un paseo por la montaña, algo más exigente… El tiempo, ya saben. La visita me vino bien para aprender alguna cosilla sobre los robles, ecosistemas, geología…

Al fin de semana sólo le falta el broche de oro. Una comida en casa de buenos amigos, Silvia y Victor (y Beltza, y Elur, y Dhira).

Ocurre que, muchas veces, las cosas menos planeadas resultan casi perfectas…

________________

Recomenda2:

asador-de-lerma-plaza-mayor-200pxcasa-rural-kaano-etxea-134pxAsador de Lerma. Plaza Mayor, 11.

Casa Rural Kaaño Etxea. Arrarats

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One Response to #411. Un fin de semana en Lerma, Vitoria y Arrarats

  1. sakuranomonogatari dice:

    Mmmm, yo estuve en Lerma a finales del 2008 y me gustó su sencillez y su buena mesa. ¡Y qué cantidad de conventos! Me alojé y comí en el palacio ducal. Todo estupendo (hasta tienen “sencha” en la cafetería!!!).
    Muy cerquita está Covarrubias, que también merece una visita.
    Saluditos.

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