Ceda el paso al pingüino: Spheniscus Magallanicus. (Video, fotos y toda la información que siempre quisiste saber sobre ellos)

(Pincha en las fotos para ampliar. El video está al final del post)

Al acceder a la reserva natural de Punta Tombo nos encontramos con el cartel cuya leyenda era la respuesta a la última adivinanza fotográfica. “Ceda el paso al pingüino” ordena la señal.

El cumplimiento de ésta y otras indicaciones posibilita que el hombre tenga el privilegio de visitar un lugar tan especial. Lo es porque el contacto que se tiene con ellos es de tú a tú. Es imposible que sea más cercano. Los pingüinos caminan a sus anchas por la zona y pasan al lado de los humanos con pasmosa tranquilidad (y algún acelerón de vez en cuando). Y lo es también porque se trata de la colonia continental de anidamiento de pingüino de Magallanes más importante y numerosa del mundo (cerca de un millón de ejemplares en su apogeo).

(Punta Tombo, en el centro abajo)

El pingüino magallánico es un ave marina cuyas alas están adaptadas para nadar. No vuela. Un adulto alcanza una altura entre 50 y 70 centímetros, y pesa de 3 a 5 kilos. Se caracteriza por tener el pecho blanco, el lomo negro y una doble franja de estos dos colores en el cuello.

(Pingüino macho)

Los machos y las hembras se diferencian porque los primeros son más grandes, tienen el pico más ancho y la frente más pronunciada.

Es un animal morfológicamente preparado para resistir el frío. Su cuerpo y su plumaje son compactos. Posee una gruesa capa de grasa. En la cola tiene una glándula que segrega un aceite impermeable. Esta es la razón por la que continuamente los veremos “acicalándose” el plumaje con el pico. Es su forma de lubricarse y extender ese aceite corporal que hace de aislante térmico. Es también la razón por la que su plumaje adquiere un toque brillante que lo hace parecer mojado. Esta característica del pingüino es la que lo hace tan vulnerable en caso de vertidos de crudo. Éste se adhiere a su plumaje y hace que pierda esa capa de aislamiento y esto le llevara a morir de frío.

Los pingüinos pasan la mayor parte de su tiempo en el agua. Durante el invierno austral, de abril hasta septiembre, están casi de manera permanente en el mar. Incluso duermen en él.
Los primeros machos empiezan a llegar a Punta Tombo a finales de agosto. Buscan nido entre los que ya fueron utilizados el año anterior, búsqueda no exenta de disputas territoriales, y lo reacondicionan.

(Disputa pingüina)

Las características del terreno, compacto y blando, hacen de Punta Tombo el lugar perfecto para anidar por la facilidad que tienen sus habitantes estivales para excavar sus nidos o para construir madrigueras bajo los arbustos que pueblan esta región de la costa patagónica.

(Campo minado de nidos)

Las hembras llegan poco después y, con ellas, otro tipo de disputas entre aquellos machos que no están emparejados. El pingüino es una especie monógama. Forma familias estables.

Cada año se reúnen en la reserva alrededor de 250.000 parejas.
La hembra hace la puesta, generalmente de dos huevos, los primeros días de octubre.

(Vigilando)

El período de incubación dura alrededor de 40 días y es llevado a cabo por ambos miembros de la pareja. Macho y hembra se turnan para empollar, para cuidar el nido (los huevos son acechados por gaviotas, zorros y otras especies) y para adentrarse en el mar en busca de alimento.

(Empollando)

Su dieta se centra en la anchoa, la merluza, el pejerrey y el calamar. Para alimentarse llegan a alejarse hasta 600 kilómetros de la zona de anidamiento. En ocasiones, pueden pasar una semana comiendo antes de regresar al nido y alimentar a las crías regurgitando.

En noviembre se produce la eclosión de los huevos. También entonces, macho y hembra se turnan para cuidar y alimentar los pichones. Sólo uno de los dos suele sobrevivir. De hecho, se calcula que sólo el uno por ciento de los huevos llegará a ser pingüino adulto. (Alcanzan la madurez sexual a sus 4 ó 5 años de edad).

Es entre enero y febrero cuando los pichones dejan el nido, se dan sus primeros baños oceánicos y mudan su plumón original. Los peligros no dejan de acechar (gaviotas, zorros, armadillos, orcas…).

Entre marzo y abril, los pichones que han sobrevivido y los adultos mudan su plumaje y abandonan la reserva para emprender su migración y periplo cíclico invernal por el Atlántico.

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Con el material que grabé allí he montado este video que os dejo como contenido extra.

(si no ves el video, está aquí http://www.vimeo.com/8263435 o en alta definición en youtube)
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4 Responses to Ceda el paso al pingüino: Spheniscus Magallanicus. (Video, fotos y toda la información que siempre quisiste saber sobre ellos)

  1. Mr X (y no Sr X) dice:

    Así que la solución de la adivianza era un “ceda el paso”…
    ya podrían haberlo puesto como un triangulito como en todas las carreteras 😀

    Un saludo y Felices fiestas (y esas cosas que se dicen por estas fechas!!)

  2. rub dice:

    Pues sí, pero entonces habría sido más fácil. Jeje.

    Ese “ceda el paso al pingüino” tiene mucho más arte que la seria “via prioritaria”. No sé. Me hace gracia que vaya dirigido a nosotros y trate al pingüino como “uno más”.

    Igualmente Mr X, igualmente. Disfrute usté!

  3. Mr X dice:

    “Ceda el paso” Vs “Vía prioritaria”
    Con lo fácil que es decir el 1º… recuerda las veces que nos complicamos la vida ante cosas aparentemente fáciles 😀

  4. Sr. Pulido dice:

    Pues a mí me mola más lo mío del “carril pingüino”. Será porque el carri bicies medio novedad en mi barrio…

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